Una variedad de viñedos por descubrir
Cinco denominaciones comparten este territorio de collados y pequeños valles.
• En los confines de los Pirineos Atlánticos, el Vic Bilh defiende con brillantez los colores doradillos de los Pacherenc y el bermellón de los vinos de Madiran.
• Muy cerca de ahí, a las puertas de Pau, el Jurançon está expuesto en pequeñas parcelas, agazapatadas en los huecos de los collados soleados para dar vida a blancos secos o suaves famosos.
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Aquí el Bearn Bellocq, idealmente situado entre los dos torrentes pirenaicos de Pau y de Oloron con sus rojos, sus rosados y sus blancos de carácter.
• Por fin, más al Oeste, en el corazón del País Vasco, Iroulegi les espera, escalonado en sus laderas de los valles entre Saint Etiennede Baïgorry y Saint Jean Pied de Port.